Hay veces en las que la suerte te abandona, en las que los dados ya no giran, la ruleta se atasca, y todo lo que has apostado esta en juego, todo al mismo número. Hoy tengo yo los dados, hoy la ruleta gira a mi favor, y la carta que tengo en las manos, la carta que el crupier sostiene entre sus dedos, es el 7 de corazones, pero, ¿sabes que? Hace tiempo que deje de creer en la suerte.

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